ENTREVISTA
Tras una visita a la confesión Islámica An-Nur (La Luz) ubicada en la Carrera 38
E N. 3 – 63 Barrio Santa Isabel, nos encontramos con una exposición más
Latinoamérica, la cual nos da un acercamiento desde la problemática Colombiana
frente al tema del sufrimiento.
No se desconoce que en las guerras hay mucha
opresión, es por esto que Dios castiga cuando un hombre da opresión a otro.
Mahoma enseña que se debe ser compasivo y además de esto prohíbe que las
mujeres y los niños se vinculen a una guerra ya que ellos son tomados como
personas valiosas y vulnerables dentro de la comunidad.
El hombre no puede negar que siempre es consciente
de cuando está obrando bien o de forma incorrecta, el sufrimiento llega a la
vida de una persona para enseñar, instruir, corregir en el momento. Ellos
mencionan la importancia de siempre dirigirse a Dios cuando se esté en un
momento de calamidad con un “¿Para qué?” y no un “¿Por qué?”
El ser humano siempre tiene la mirada puesta en lo
terrenal, en el ahora, sin darse cuenta que esta vida es pasajera, que puede
que se viva sesenta años en sufrimiento pero se tiene una eternidad que no es
limitada por el tiempo, donde se posee felicidad.
El sufrimiento trae un cambio de actitud y de
pensamiento, así lo mencionan ellos a la hora de hacer una práctica como el
ayuno, pues cuando se ejerce tal actividad se entiende y se recapacita en la
forma como otros padecen hambre y necesidad, esto lleva a la persona a valorar
lo que tiene y da conciencia a ayudar al otro.
Es un privilegio pasar por sufrimiento, pues
siempre aprendemos más de los momentos difíciles que de aquellas ocasiones que
producen felicidad. Dios siempre nos probara para que nuestra fe sea
fortalecida. Si en cuarenta días el ser humano no ha tenido una prueba, puede
que su fe este en tela de juicio ya que esta puede disminuir haciéndose
invalida.
INVESTIGACIÓN
Guerra,
Hambruna, Sufrimiento. No pasa un día sin que el noticiero no reporte
historias horribles de una humanidad desesperada, y de la miseria mundial.
Muchos de nosotros hemos sido afectados por el dolor y la depresión en nuestras
vidas diarias. Un ser querido muerto, Una crisis financiera, Un cónyuge infiel
entre otros. ¿Por qué Dios permite que le
ocurran cosas malas a la gente buena? Esta es una pregunta con la que
muchas personas de distintas creencias vienen lidiando desde hace cientos de
años. Es uno de los mayores obstáculos a la fe y ha dado lugar a que
innumerables personas no crean por completo en Dios.
Los teístas han
tratado de reconciliar a Dios y al mal en muchas formas. Algunos paganos
afirmaban que Dios odia el mal, pero que es impotente para evitarlo. Esta idea,
sin embargo, es rechazada en el Corán, puesto que cuestiona la condición de
Dios como El Omnipotente (Al-Aziz),
El Todopoderoso (Al-Jabar), El
Supremo (Al-Qawi), y El Omnímodo (Al-Qadir). Otros han declarado que
quizás Dios es capaz de eliminar el mal, pero no sabe cuándo ni dónde ocurrirá
el mal. Esta idea relega a Dios a un bombero que sólo llega a la escena de un
incendio después que medio edificio se ha quemado. Sin embargo, esta afirmación
también es inaceptable, pues los Nombres de Dios en el Corán incluyen El
Omnisciente (Al-Alim), El Que Todo lo Ve (Al-Basir), El Que Todo lo Escucha
(Al-Sami'), y el Dueño Absoluto y Controlador de Todo (Al-Malik). De hecho, se
considera blasfemo el cuestionar el Poder de Dios: si Dios quisiera quitar todo
el mal de este mundo, nada podría evitar que Él lo hiciera.
Las religiones
politeístas presentan otra hipótesis. Dios es bueno, pero hay otros dioses
malos que frustran su bondad y diseminan la corrupción en esta tierra. Dios,
por lo tanto, está enfrascado en una lucha con estas otras deidades. Quizás
Satanás es un anti-dios con el que Dios se encuentra en permanente combate. Sin
embargo, esta idea —de dioses múltiples— es rechazada categóricamente en el
Corán, que llama a Dios como El Uno (Al-Wahid), El Uno y Único (Al-Ahad), El
Primero (Al-Awual), y El Último (Al-Ajir). El Corán insiste en que no hay
dioses además de Dios. Por ejemplo, el Corán dice:
“Vuestra
divinidad es Única, no hay otra salvo Él, Clemente, Misericordioso”. (Corán
2:163)
Con más de mil
versículos que reafirman esto, sería imposible creer en múltiples deidades, en
lugar del uno y único Dios supremo.
Por lo tanto, el
Corán afirma que Dios es tanto el Todopoderoso como el Más Amoroso. Entonces:
¿pueden estas dos cualidades reconciliarse, dado el hecho de que el mundo está
lleno de maldad? La perspectiva islámica es que Dios causa que ocurran cosas
“malas” para alcanzar un bien mayor. Dios aflige a Sus siervos con sufrimiento
para moldearlos al tipo de gente que Él quiere que sean. A través del
sufrimiento, los seres humanos pueden desarrollar cualidades que duran para
siempre: la constancia y la paciencia ante grandes adversidades, así como una
gran humildad y mansedumbre. Más importante aún, el sufrimiento hace que la
gente se vuelva hacia Dios en busca de ayuda, establece y diferencia a los
creyentes verdaderos de los falsos.
El sufrimiento hace
que la gente recuerde a Dios
Los seres humanos
tendemos a olvidar a Dios cuando hay prosperidad y sólo lo recordamos cuando
nos aflige el sufrimiento. El Corán da el ejemplo de un navío: cuando el barco
navega sin problemas, los ocupantes no recuerdan a Dios, pero cuando el viento
amenaza con volcar el barco, de repente los ocupantes comienzan a rezarle
sinceramente a Dios. El Corán dice:
“Vuestro
Señor es Quien impulsa las naves en el mar para que con ellas podáis procurar
Su favor [vuestro sustento]. Él es Misericordioso con vosotros. Y cuando os
alcanza una desgracia en el mar os dais cuenta de que cuanto invocabais fuera
de Dios no puede salvaros, y que sólo Dios es Quien puede hacerlo. Pero cuando
os salva llevándoos a tierra firme, os alejáis de Él, pues el ser humano es
ingrato”. (Corán 17:66-67)
Podemos aplicar
este ejemplo a nuestras vidas diarias. Una persona puede olvidarse de Dios
cuando su situación económica es buena, pero si fuera despedido del trabajo,
repentinamente estaría invocando a Dios por ayuda. Cuando el Profeta Muhammad
declaró el Mensaje de Dios, fueron los pobres y los esclavos quienes
constituyeron el grueso de sus seguidores. Los líderes ricos y prósperos de
Meca, por otro lado, continuaron llevando una vida alejada de Dios. Es bien
sabido que la gente rica —como actores, cantantes y otras celebridades— viven
las vidas más impías. Mientras que los humildes y los necesitados se aferran
más a Dios. Esto significa que el sufrimiento no necesariamente es algo malo, y
la prosperidad no necesariamente es algo bueno. Dios dice en el Corán:
“Es
posible que detestéis algo y sea un bien para vosotros, y que améis algo y sea
un mal para vosotros. Dios sabe y vosotros no sabéis”. (Corán 2:216)
Esto es parte de la
psicología humana: olvidamos a Dios en los buenos tiempos, y lo recordamos en
tiempos de crisis. De modo que Dios nos aflige con pruebas y tribulaciones para
que podamos volvernos hacia Él y buscar Su Gracia. Son incontables las personas
que se volvieron hacia Dios y fueron guiados hacia el Islam después de haber
sido afligidas con sufrimiento tras sufrimiento. Un ejemplo que viene a mi
mente es el del político bien intencionado que intenta hacer el bien, pero una
vez alcanza el poder, el sistema lo corrompe. Pronto, comienza a dar y recibir
sobornos, comienza a vivir la vida impía del político rico, derrochador y
extravagante. De repente, Dios hace que sea arrestado, el hombre pierde su
riqueza, su mujer lo deja, y se hunde en la cárcel. Finalmente, después de
haber reflexionado sobre sus ganancias y pérdidas, el hombre se vuelve hacia
Dios. Así, las cosas malas ocurridas a este hombre provocan que le ocurra un
gran bien. Cuando era próspero, se dirigía hacia el Infierno; pero cuando Dios
lo afligió con angustia, el hombre cambió su curso. El sufrimiento temporal de
la cárcel es sin duda un precio pequeño a pagar por la dicha eterna en el
Paraíso. En conclusión, vemos que Dios hace que ocurran cosas malas a la gente
buena, para que así un bien mayor les llegue a largo plazo.




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